Cuando seamos “viejos”,buscaremos un lugar al sol, para pasar las horas…
…un sofá para estirarnos confiados, porque quien nos ame cuidará de nuestros achaques…
… que no nos abandonen en un asilo, ni en una gasolinera…
… después de haberlo dado todo, no queremos que nos traten como a zapatos viejos…
… ni más ni menos, como ellos, nuestros animales ,nuestros amigos, los que nos han servido con fidelidad, a cambio de lo que quisimos darles…
¿Ya lo habías pensado?
El abandono,la soledad, la vejez, el miedo, la indiferencia…para un animal es igual que para un ser humano.
El calor de una familia, la confianza del amor, la seguridad y la protección…para un animal es igual que para un ser humano.
Pero por el ser humano alguien piensa alguien lo protege cuando no puede valerse, alguien lo defiende de su vejez.
….y al animal, que sufre lo mismo, pero sin racionalizarlo, lo dejamos morir en una perrera porque ya es viejo.
Esos son nuestro sector para proteger: los cientos de animales que matan las perreras que pagamos con nuestros impuestos, y de ellos, los que están en el primer lugar de la lista de sacrificios, porque nadie lucha por sus vidas, como por las de los más jóvenes.
Rutinariamente, esas caras de miedo, esos cuerpos temblorosos que presienten su final, van desfilando por el látex de la mano que en nombre de la sociedad, ejecuta la vida de un ser que ya no le sirve. Cada jueves y cada martes, en muchas perreras del estado, sin que esta sociedad acomodada en su ignorancia, decida levantar la voz por las vidas arrebatadas ¿con qué derecho?
Con el que da la soberbia humana, cuando se siente dueña del poder por sobre otras criaturas… pero no hay derecho.
Si a la sociedad le molestan los perros viejos, que tomen las medidas para dar soluciones éticas al “problema”. Que exijan a sus gobernantes acciones civilizadas, como la esterilización gratuita y obligatoria y el control de la cría, la venta y la importación de mascotas.
Pero eso sería demasiado pedir a mentalidades ancladas en el siglo pasado, incapaces de evolucionar a costa de inteligencia propia.
Nuestro proyecto “su último hogar”,ya está en marcha. Tenemos en lista más de 6 casos urgentes de perreras y muchísimos más de refugios, que quedarán para segundo lugar, al no correr riesgo de sacrificio.
Estamos esperando padrinos de 10 euros al mes, para tutelar con ellos la acogida de esos animales en casas de familia, con las mismas atenciones que la mascota propia. Si no nos ayudas, esta obra quedará en nada más que una buena idea, suspendida por indiferencia. La crisis económica no es la causa de esa inacción.
La causa es otra crisis: la de los valores.
Cuando seamos “viejos”,buscaremos un lugar al sol, para pasar las horas…
…un sofá para estirarnos confiados, porque quien nos ame cuidará de nuestros achaques…
… que no nos abandonen en un asilo, ni en una gasolinera…
… después de haberlo dado todo, no queremos que nos traten como a zapatos viejos…
… ni más ni menos, como ellos, nuestros animales ,nuestros amigos, los que nos han servido con fidelidad, a cambio de lo que quisimos darles…
¿Ya lo habías pensado?
El abandono,la soledad, la vejez, el miedo, la indiferencia…para un animal es igual que para un ser humano.
El calor de una familia, la confianza del amor, la seguridad y la protección…para un animal es igual que para un ser humano.
Pero por el ser humano alguien piensa alguien lo protege cuando no puede valerse, alguien lo defiende de su vejez.
….y al animal, que sufre lo mismo, pero sin racionalizarlo, lo dejamos morir en una perrera porque ya es viejo.
Esos son nuestro sector para proteger: los cientos de animales que matan las perreras que pagamos con nuestros impuestos, y de ellos, los que están en el primer lugar de la lista de sacrificios, porque nadie lucha por sus vidas, como por las de los más jóvenes.
Rutinariamente, esas caras de miedo, esos cuerpos temblorosos que presienten su final, van desfilando por el látex de la mano que en nombre de la sociedad, ejecuta la vida de un ser que ya no le sirve. Cada jueves y cada martes, en muchas perreras del estado, sin que esta sociedad acomodada en su ignorancia, decida levantar la voz por las vidas arrebatadas ¿con qué derecho?
Con el que da la soberbia humana, cuando se siente dueña del poder por sobre otras criaturas… pero no hay derecho.
Si a la sociedad le molestan los perros viejos, que tomen las medidas para dar soluciones éticas al “problema”. Que exijan a sus gobernantes acciones civilizadas, como la esterilización gratuita y obligatoria y el control de la cría, la venta y la importación de mascotas.
Pero eso sería demasiado pedir a mentalidades ancladas en el siglo pasado, incapaces de evolucionar a costa de inteligencia propia.
Nuestro proyecto “su último hogar”,ya está en marcha. Tenemos en lista más de 6 casos urgentes de perreras y muchísimos más de refugios, que quedarán para segundo lugar, al no correr riesgo de sacrificio.
Estamos esperando padrinos de 10 euros al mes, para tutelar con ellos la acogida de esos animales en casas de familia, con las mismas atenciones que la mascota propia. Si no nos ayudas, esta obra quedará en nada más que una buena idea, suspendida por indiferencia. La crisis económica no es la causa de esa inacción.
La causa es otra crisis: la de los valores.


0 comentarios:
Publicar un comentario